Desahucios

Los motivos para iniciar un procedimiento de desahucio pueden ser varios. Puede darse el caso de que el inquilino no pague la renta u otras cantidades que son de su cuenta, como suministros de luz, agua, etc. En otras ocasiones ocurre que una vez finalizado el contrato de arrendamiento y todas sus prórrogas legales, el inquilino se niega a abandonar la vivienda y pretende continuar usando la misma. Otros casos más extremos pueden darse cuando una vivienda es ocupada por quién no ostenta ningún derecho sobre la misma.

En todos estos casos y en otros en los que el propietario tiene derecho a recuperar la vivienda, el método para conseguirlo es iniciar un procedimiento de desahucio ante el Juzgado correspondiente.

Actualmente, los medios de comunicación hablan del llamado desahucio express. Se hace referencia a una disminución de los plazos del procedimiento de forma que el propietario podría recuperar su vivienda cuanto antes. Sin embargo, aunque los plazos se han reducido y el procedimiento se ha simplificado considerablemente, esto no quiere decir que el desahucio sea inmediato. Lamentablemente muy pocos o ningún Juzgado cumple los plazos que indica la Ley de Enjuiciamiento Civil, debido principalmente a la gran carga de trabajo que soportan los mismos. Por ello, a la hora de iniciar un desahucio hay que hacerlo de forma ágil, contado con los previsibles retrasos de los Juzgados para así, acortar al menos los plazos que no dependen del Juzgado.

El procedimiento de desahucio se inicia mediante demanda en la que se acredita la propiedad de la vivienda y se expone la situación de la misma y los motivos que justifican el desahucio. En la demanda también se habrá de exponer si el arrendatario puede enervar o no el desahucio. Enervar el desahucio consiste en pagar las cantidades reclamadas y continuar con el arrendamiento, se permite solo en determinadas circunstancias. Tras la presentación de la demanda, por el Juzgado se dictará resolución admitiendo la misma a trámite. En esta resolución se requerirá al demandado para que en el plazo de diez días desaloje la vivienda, pague al propietario o alegue lo que a su derecho convenga. Igualmente, en la misma resolución se fija una fecha y hora para proceder al lanzamiento del inquilino en caso de no hacerlo voluntariamente y se fijará una fecha para celebrar un juicio si el inquilino se opone al desahucio. En caso de que no se oponga, no se celebraría el juicio y, de no desalojar la vivienda voluntariamente, llegado el día del lanzamiento se procedería al desahucio.

En el procedimiento de desahucio se pueden reclamar también las cantidades dejadas de pagar por el arrendatario y se debe indicar si el propietario renuncia a toda o parte de las cantidades debidas a cambio de que el inquilino desaloje la vivienda en el plazo que indique el propietario, que no podrá ser inferior a quince días desde la notificación de la demanda.

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