Reclamación por daños materiales

Tras sufrir un accidente de tráfico, el primer paso para que nos reparen nuestro vehículo es comunicar el siniestro a nuestra propia compañía de seguros. Nuestra aseguradora realizará una reclamación a la compañía se seguros contraria y serán los peritos de nuestra compañía los que valoren los daños que ha sufrido nuestro vehículo. Si la compañía contraria acepta su responsabilidad, nuestra compañía autorizará al taller donde se encuentre el vehículo a realizar la reparación y abonará la factura del taller.

En los casos en que la compañía aseguradora contraria no asume la responsabilidad en el accidente o bien no estamos conformes con la valoración de los daños, es necesario realizar una reclamación previa a la vía judicial a la compañía de seguros responsable. Una vez realizada esta reclamación, la aseguradora contraria tiene un plazo de tres meses para contestar, bien asumiendo su responsabilidad,  bien negandola.

Es importante realizar esta reclamación cuanto antes, pues en el caso de que la compañía de seguros niegue su responsabilidad, será necesario plantear la reclamación ante el Juzgado formulando demanda contra la aseguradora. Sin embargo, no se puede formular esta demanda hasta que la compañía de seguros haya contestado o bien hasta que hayan pasado tres meses desde que se formuló la reclamación sin que la aseguradora haya contestado. Por ello es conveniente realizar esta reclamación cuanto antes, ya que en el caso de que la compañía no asuma su responsabilidad o bien no conteste, habrán pasado tres meses sin que nuestro vehículo haya sido reparado.

Por supuesto, el perjudicado en un accidente de tráfico tiene la opción de reparar el vehículo a su costa y posteriormente reclamar el importe de la reparación a la aseguradora. No obstante, esta opción conlleva algunos riesgos por lo que antes de decantarse por ella es conveniente estar bien asesorado para que después la reclamación en vía judicial tenga éxito.

Los accidentes de tráfico pueden ocasionar otros perjuicios distintos a los daños materiales en el vehículo o a las lesiones. Nos referimos a los casos en los que el vehículo se utiliza con fines laborales o empresariales. En estos casos el perjudicado por el accidente puede verse obligado a alquilar otro vehículo mientras se realiza la reparación, o bien puede ocurrir que el accidente provoque una pérdida de ingresos por no poder atender a actividad laboral o empresarias. Todos estos perjuicios se pueden reclamar a la compañía de seguros responsable, siempre que estén debidamente acreditados y estén justificados. Contacte con nosotros y le informaremos detalladamente.